Firma del Acta de la Independencia de Venezuela (1811)

Los primeros pasos para lograr la Independencia de Venezuela comenzaron con la revolución del 19 de abril de 1810 y seguidamente con la firma del Acta de la Independencia el 5 de julio de 1811.

La independencia de Venezuela fue un proceso político ocurrido a partir del año 1810 en la capitanía General de Venezuela que supuso la caída de la soberanía española y la sustitución de la monarquía por un sistema político federal de corte republicano.

Causas

Los hechos ocurridos en la Península Ibérica con la ocupación napoleónica y las ansias de poder político de los grandes hacendados venezolanos les lanzaron a luchar por la independencia y así sacudirse el monopolio español de sus negocios. El pueblo llano, los pardos y morenos apenas tuvieron importancia en el lanzamiento de la revolución aunque una vez se iniciaron los enfrentamientos tuvieron que decantarse por alguno de los bandos, luchando en ambos.

La Conjuración de los mantuanos

El primer intento revolucionario se dio en el año 1808 a través de la Conjuración de los mantuanos en 1808. Ricos hacendados exigieron la creación de una junta de gobierno ante los sucesos que ocurrían en España. Los mantuanos y el cabildo querían crear una Junta en nombre de Fernando VII y se enfrentaban al capitán general Juan de Casas al que acusaban de aceptar el gobierno de los franceses encarnado en  el rey José I. Los revolucionarios reunidos en logias liberal-masónicas en la Cuadra Bolívar conspiraban para derrocar el gobierno español y hacerse con el poder. El capitán general al final tuvo que aceptar la convocatoria del cabildo abierto pero controlado por él. Esto exacerbó aún más a los mantuanos. Ricos e influyentes hacendados como Antonio Fernández de León, Marqués de Casa León y Luis López Méndezcomenzaron a lanzar consignas antiespañolas, animando a la gente a ahorcar a los jefes españoles y a lograr la libertad de América. La rebelión masónica como había ocurrido en otros lugares como México o Colombia ya estaba lanzada, ahora solo faltaba lograr el poder para instaurar su gobierno y sus intereses personales.

Pero de momento la conspiración quedó solo en una aceptación del capitán general de que el cabildo abierto no se convocase durante el mes de agosto para enfriar los ánimos. El asunto se relanzó en noviembre de 1808 cuando varios de los mantuanos propusieron mediante una carta la creación de nuevo de dicha junta subordinada a la Junta Central de España. Pero las autoridades españolas rechazaron la propuesta y todos los firmantes fueron detenidos y encarcelados y con ello la conjura fue neutralizada, por lo menos de momento.

Revolución del 19 de abril de 1810

Finalmente el 19 de abril de 1810 se reunió un cabildo abierto para tratar la disolución de la Junta Suprema de España y la abdicación de Fernando VII.  El día anterior, como era habitual en las revueltas masónicas, una multitud pagada por los hacendados para dar un aspecto de levantamiento popular, que no lo era, exigió la destitución del capitán general de Venezuela Vicente Emparan. Preguntó éste a la masa reunida en la Plaza Mayor de Caracas si deseaban que se marchase, a lo que los reunidos gritaron que sí, que se fuera y así lo hizo renunciando a su cargo y marchándose a España, dejando el poder en manos de los revolucionarios masones que rápidamente fundaron la Junta Suprema de Caracas que a pesar de que jurase fidelidad al rey Fernando VII y su inmersión a las nuevas autoridades francesas impuestas en España empezó a legislar como si de un gobierno autónomo se tratase en asuntos que hasta ese momento siempre había que preguntar al Consejo de Indias. A petición de Caracas se crearon juntas similares en Cumaná, Margarita, Barinas, Barcelona, Trujillo y Mérida que quedaron bajo su liderazgo y tutela. Pero otras provincias como Maracaibo, Coro y Guayana permanecieron fieles a las juntas españolas y no crearon las suyas propias. También se convocó el Primer Congreso Nacional el 2 marzo de 1811 para derogar la Junta y nombrar un triunvirato compuesto por Cristóbal Mendoza, Juan Escalona y Baltasar Padrón.