Me arrepiento del tatuaje que me he hecho y… ¿qué hago ahora?

Me arrepiento del tatuaje que me he hecho y… ¿qué hago ahora?

Es un hecho. Cada vez más personas rompen con los prejuicios establecidos en torno al mundo del tatuaje. Las mentalidades evolucionan en la medida que lo hacen los tiempos y, como es lógico, ante la creciente demanda de grabados, aumenta de igual forma su antítesis, su alter ego: el negocio de la eliminación de tattoos.

En la cultura oriental, el arte de los dibujos en la piel es prácticamente una forma de arte milenario. Sin embargo, en occidente nos ha costado más asimilarlo, pero parece que ya se ha implantado en nuestra sociedad. Cada vez, los profesionales lo son más. Muchos de ellos provienen de Bellas Artes que han convertido a la piel humana en el mejor lienzo posible para sus obras, de forma que sus diseños pasan a convertirse en obras únicas, irrepetibles. La huella que pretenden dejar de su paso por este mundo.

Entre las creaciones de hoy, cuesta encontrar esos tatuajes primitivos. Aquellos que algunos podrían apodar como clásicos, vintage y que actualmente constituye una técnica en sí misma, el old school o vieja escuela. Si se busca bien, no resulta complicado encontrar autores que trabajen métodos tan cuidados y espectaculares como el 3D o el hiperrealismo.

Por ello, lo rudimentario del dibujo ya no suele ser excusa para querer suprimirlo en el futuro. Son muchos más los casos de arrepentimiento venidos de una decisión precipitada o poco razonada. Tatuarte por moda, por una persona que en ese momento es importante en tu vida y que luego deja de serlo, o sencillamente por someterte a la aguja de un no profesional con tal de ahorrarte unos euros suelen ser los principales motivos que te llevan a recurrir en un futuro a la eliminación.

El láser, la opción más recurrente

Varios estudios sostienen que más del 40% de las personas tatuadas desearán eliminarse su tatuaje en el futuro. Para ello, el láser es la solución más recurrida. Es posible que hayas oído hablar de él en algún momento. Algunos se aventuran a decir incluso que será el gran negocio del futuro. Aunque no todo el mundo sabe en qué consiste realmente su técnica.

La Mano Zurda, uno de los estudios más condecorados del gremio en Madrid, han introducido recientemente entre sus servicios la eliminación vía láser. Lo primero, avisan con antelación: no existe el láser milagroso. La supresión total no siempre será una opción real. Tal y como explican, su función es “deshacer las partículas de tinta del tatuaje, siendo el sistema linfático el que se encarga de eliminarlo paulatinamente”. Es decir, el láser no elimina de forma directa la tinta de la piel y no por hacerlo repetidamente se logra un mejor resultado. Es necesario un buen asesoramiento, ya que la relación entre el número de sesiones y el tiempo que se deje entre unas y otras acaba resultando decisiva.

Además, no todos los tatuajes se borran con la misma facilidad. Depende siempre del color de la tinta usada, siendo el negro el que desaparece con mayor facilidad. Le siguen tonalidades como el rojo, el naranja, el azul, el verde o el marrón, siendo los morados, rosas, blancos y amarillos los que desaparecen con mayor complejidad.

Covers: la alternativa más creativa

Dado que el láser no garantiza al 100% la eliminación integral, los tatuadores más talentosos proponen una opción híbrida: las covers. Es decir, cubrir un tatuaje antiguo con uno nuevo. Este método requiere de gran conocimiento y experiencia, ya que requiere un diseño previo que garantice totalmente que el resultado será óptimo. El método es sencillo: se aplica el láser en las zonas más sencillas de borrar y, sobre las que no, se dibuja encima. Aunque en un primer momento pueda ser tachado como un remedio ‘rudimentario’, algunos resultados son realmente sorprendentes.

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