La importancia del bloqueador solar en los hombres

La importancia del bloqueador solar en los hombres, por la Dra. Carmen Beltrán.

Dra. Carmen Beltrán, Especialista en Medicina Estética. Lo usual es ver a una mujer colocándose protector solar, o poniéndosela a sus hijos mientras son niños, pero raramente encontramos hombres untándose este tipo de crema ¿Es que acaso ellos no necesitan protegerse del sol?.

Pues, a continuación voy a desmitificar algunas creencias de género y cuidado de piel:

1.- Los protectores solares se usan para evitar quemaduras y ardores en la piel: si bien esta aseveración es cierta, sus beneficios van más allá de un efecto inmediato y a corto plazo, ya que se evitan y controlan la aparición de lesiones pre malignas y malignas en toda la extensión cutánea.

2.- Los protectores solares son usados por las mujeres para evitar mancharse: aún cuando las manchas oscuras en la piel pueden tener una causa hormonal, predominantemente causadas por los estrógenos en las féminas, esta no es la única causante de la aparición y fijación de pigmentaciones en la piel. Algunos medicamentos, así como ciertas enfermedades pueden volvernos sensibles a la acción solar y lumínica (luces blancas, pantallas de computador, etc) sin tener relación alguna con el sexo o género en cuestión. Esto significa que el uso de protección solar diario debe ser un hábito si se es hombre o mujer.

3.- El uso del protector solar es exclusivo para cuando voy a la playa o piscina: en países como Venezuela, donde la incidencia de los rayos solares es prácticamente perpendicular todos los días del año porque no contamos con estaciones, el uso diario y continuo del factor FPS es imprescindible. Comúnmente decimos que no nos exponemos diariamente al sol, pero al evaluar la piel del rostro de una persona que conduce a diario, encontramos mayor cantidad de signos de fotodaño y lesiones pre malignas del lado que va en la ventanilla (izquierdo) que del lado contrario. También es cierto que las actividades laborales que exigen mayor o hasta constante y diaria exposición al sol, son ejecutadas por hombres (obreros, policías, surfistas), de la misma forma que los trabajos con computadora no se salvan de ser ejecutados por hombres. Debemos entender que cada vez que salimos de un área techada nos exponemos al sol, el cual no distingue de raza, ni sexo.

4.- Yo uso gorra o visera y camino por la sombrita: los mecanismos de protección solar como gorras o viseras son excelentes para proteger nuestros ojos y la porción frontal de los efectos de la radiación UV pero hasta allí. Eso se refiere a que el resto del rostro y el cuerpo quedan desprotegidos por completo. También es cierto que los rayos ultravioleta son capaces de atravesar las nubes por lo que los días nublados y las sombras no son señal de protección solar. De igual manera, las superficies brillantes y suelos claros o con cristales tales como arena, piedras y nieve suelen reflejar los rayos UV produciendo quemaduras de abajo hacia arriba en el cuerpo humano.

5.- Macho que se respeta no usa cremas, porque son pegostosas: el cuidado de la piel no tiene limitantes para hombres ni mujeres, pues más allá de ser una conducta meramente estética, es una conducta preventiva de la posible aparición de lesiones cutáneas y enfermedades. No se nos hace extraño entonces que, por tener una visión machista y errada veamos a más hombres en la edad adulta con cicatrices de acné, ya que en su adolescencia se negaron a recibir tratamientos tópicos para tratar esta enfermedad. Por ende, los diversos laboratorios y casas cosmecéuticas han creado productos exclusivos para cada tipo de piel, ya sea grasa, normal o seca o bien, femenina o masculina. En esta tónica, los protectores solares no escapan de esa consideración por lo que existen actualmente en el mercado productos en geles, spray y emulsiones, todas libres de grasa para facilitar el uso diario del protector solar.

Conceptos claros

Hombres, mujeres y niños deben usar protección solar a diario en latitudes como la nuestra. Los beneficios de su uso diario se relacionan con la prevención de múltiples lesiones de piel y ojos tales como queratosis actínicas, léntigos seniles, carcinoma basocelular, melanomas, manchas en la piel y, porqué no, lesiones de fotoenvejecimiento. Para conseguir los efectos deseados debe ser aplicado en la mañana sobre la superficie corporal expuesta en cantidad suficiente (una línea del producto que abarque el largo de su dedo índice), y repetir la acción cada 3-4 horas si la exposición es poca. De lo contrario, deberá reaplicarse cada 2-3 horas. También podemos valernos de mecanismos físicos de protección como los lentes oscuros, ropa que cubra la mayoría del cuerpo, preferiblemente en colores oscuros y evitar los espacios abiertos.

Proteger nuestra piel es un criterio de salud más que de estética, sobre todo para quienes más se exponen a las radiaciones UV pero, mantener nuestra apariencia y piel sana y cuidada nos suman puntos en cuanto a la imagen que reflejamos de nosotros mismos haciéndonos lucir más jóvenes, cosa que no desagrada a nadie. También recordemos que somos ejemplo para las generaciones futuras que viven en un mundo con una capa de ozono cada vez más fracturada. Entonces ¿Por qué no aportar un granito de arena en el cuidado de nuestra piel y en el de la piel de nuestros hijos?

Por todas estas razones es importante recalcar: ¡PAPÁ, PONTE PROTECTOR SOLAR!