¡Piérdele el miedo a la pedicura!

¡Piérdele el miedo a la pedicura!

¿Pero yo necesito una pedicura?” Ésa es posiblemente la pregunta que muchos de nosotros nos hacemos cuando nos hablan de cuidarnos los pies. “¿En qué consiste?”, es la segunda.

Hemos decidido descubrirte un mundo en el que se presta atención de manera especial a una de las partes más olvidadas de nuestro cuerpo y que, por el contrario, son de las más importantes. Ten en cuenta que sobre los pies cargas todo el peso de tu cuerpo, que son dos máquinas que prácticamente nunca descansan y siempre tienen que estar a punto. O, si no, simplemente recuerda lo mal que lo pasaste la última vez que tuviste una ampolla y te costaba caminar.

Además, la pedicura es una buena forma de desconectar a través de la reflexología, que además nos puede aportar luz sobre algunos de nuestros problemas: “En nuestros pies encontramos reflejado todo nuestro cuerpo“.

El ritual de este tratamiento es bastante sencillo. Tú te sientas y te olvidas de tus pies. Los expertos se encargarán de exfoliarlos; cortar y limar tus uñas; eliminar las durezas; y dejarlos perfectos para salir a la calle.

El primer paso es dejar los pies en agua tibia para que se reblandezcan la piel y las uñas. Acto seguido, nos exfoliarán para eliminar las células muertas de esta parte del cuerpo. Después es el turno de poner a punto nuestras uñas. Cortando y limándolas obtendremos un aspecto mucho más agradable y uniforme. Además, aprovecharán para eliminar las cutículas (la piel más delgada que cubre la uña) y, con una superficie rugosa, nos quitarán las durezas que podamos tener.

¡Es un ritual sencillo pero que aporta grandes beneficios, tanto visuales como sensitivos!